5- Nerviosismo



Mei y Taro pasaron el fin de semana juntos como hab铆an acordado para estudiar. 

Se reuni贸 en la biblioteca de la ciudad y pas贸 horas estudiando y revisando sus notas. Mientras estudiaban, Mei no pudo evitar preguntarse si ese d铆a se ve铆a bonita para los ojos de Taro. 

Taro nunca hab铆a elogiado la belleza de Mei; al principio eso le gustaba. 


Mei era constantemente elogiada por su belleza; Tanto hombres como mujeres admiraban su f铆sico a diario. Pero Taro nunca lo hizo, ya que Taro admiraba m谩s su inteligencia y eso a ella le enorgullec铆a. 

Le gustaba que Taro le dijera que su inteligencia se le hac铆a m谩s bonita que un cuerpo que no ser铆a bello por siempre. 

Pero 煤ltimamente Mei quer铆a escuchar palabras bonitas de su novio; se sinti贸 rid铆cula imaginando que Taro le dir铆a que es la mujer m谩s bella del mundo, pero sab铆a que Taro nunca dir铆a eso. 

Despu茅s de un rato, Taro cerr贸 su libro y se estir贸. -Mei, ¿quieres tomar un descanso e ir a comer algo? -dijo con una sonrisa ligera.


Mei dio un peque帽o brinco en su asiento; solo pudo asentir al escuchar la voz de Taro que hizo que saliera de sus pensamientos. Su cara se puso roja debido a la verg眉enza. Trat贸 de disimular y r谩pidamente solo pudo decir "si". Ambos tomaron sus cosas y juntos salieron de la biblioteca para dirigirse a un caf茅 cercano.


Mientras com铆an, la conversaci贸n se desvi贸 hacia temas m谩s personales. -Mei, ¿qu茅 crees que es lo m谩s importante en la vida?-, pregunt贸 Taro de repente. Mei se detuvo a pensar por un momento antes de responder.-Creo que es encontrar la felicidad y vivir de acuerdo a nuestros propios valores y creencias. -Taro se acerc贸 pensativamente. S铆, estoy de acuerdo. Y creo que tambi茅n es importante tener amigos y personas que nos apoyen en nuestro camino. 

Mei sonriendo y se sinti贸 agradecida de tener a Taro como novio. 

-Absolutamente-, dijo. 


Mei no comi贸 mucho; le daba miedo verso fea delante de su novio. Taro tampoco comi贸 mucho; ambos tomaron un caf茅 fr铆o. Taro estaba mirando su caf茅 perdido en sus pensamientos. Mei trag贸 en seco y de pronto pregunt贸: -Taro... ¿cuando me invitar谩s a tu casa?- Taro alz贸 r谩pidamente la mirada hacia Mei. La pregunta lo hab铆a tomado de sorpresa.

- ¿Mi casa? ¿Porque de repente...?- Taro, a pesar de que pregunt贸 con cautela, su rostro expresaba una cierta molestia y confusi贸n. Mei se dio cuenta y r谩pidamente trat贸 de componer las cosas.


-¡Ah! Solo preguntaba; es que a m铆, am, me gustar铆a conocer a tus padres, pero m谩s que eso me gustar铆a conocer tu habitaci贸n y esas cosas...-


Taro se qued贸 con la mirada fija en Mei, sin saber qu茅 decir. No hab铆a esperado que ella le hiciera esa pregunta, especialmente en ese momento. Se sinti贸 atrapado, como si estuviera en una esquina sin salida.


Mei lo mir贸 con una mezcla de esperanza y nerviosismo, esperando una respuesta que podr铆a cambiar el curso de su relaci贸n. Taro sab铆a que no pod铆a evitar la pregunta para siempre, pero en ese momento, no sab铆a qu茅 decir.


El silencio entre ellos se hizo cada vez m谩s inc贸modo, hasta que Taro finalmente rompi贸 el hielo con una respuesta vaga: "Pronto, Mei. Pronto". Pero su tono no convenci贸 a Mei, que se dio cuenta de que Taro estaba evadiendo la pregunta.


Mei se sinti贸 un poco herida y confundida. ¿Por qu茅 Taro no quer铆a llevarla a su casa? ¿Qu茅 escond铆a? Las preguntas se acumulaban en su mente, pero no se atrev铆a a hacerlas en voz alta. En su lugar, se limit贸 a sonre铆r d茅bilmente ya cambiar de tema, pero la semilla de la duda ya hab铆a sido plantada.


Taro presion贸 levemente los pu帽os inconscientemente. Imaginar la situaci贸n simplemente le pon铆a tenso. "Eso no ser铆a muy lindo" pens贸 Taro. A Taro no le gustaba que alguien entrara a su habitaci贸n; era el 煤nico lugar donde pod铆a ser el mismo, estar solo y librarse de tantas responsabilidades; era su lugar sagrado y aunque quer铆a mucho a Mei, no se imaginaba con ella en su habitaci贸n, ni siquiera en su casa y mucho menos conociendo a sus padres antes de que la aplicaci贸n le asignara una pareja. -Mei...soy...eso ser铆a-.


Mei interrumpi贸 a Taro antes de que terminara de hablar -¡No pasa nada! No me hagas caso, simplemente estaba divagando-. "Est煤pida" pens贸 r谩pidamente Mei. -Vamos, sigamos estudiando. Ah eso venimos, ¿Cierto?. -Mei se apresur贸 en tomar sus cosas personales. Taro se qued贸 quieto en su lugar por un momento sin saber qu茅 hacer, pero en lugar de decir algo solo se levant贸 y sigui贸 a Mei.


Despu茅s de comer, regresaron a la biblioteca y continuaron estudiando, pero ninguno de los dos pudo seguir haciendo apropiadamente. A medida que el tiempo avanzaba, la atm贸sfera se sent铆a m谩s incomoda. Finalmente, despu茅s de un rato por la noche, Mei y Taro se despidieron y se comprometieron a seguir estudiando juntos en el pr贸ximo fin de semana. 


Taro llev贸 a Mei a su casa. -Bien, es hora de irme -rompi贸 el silencio inc贸modo que desde hace un rato se hab铆a formado. Mei se qued贸 ah铆 de pie callada frente a Taro. 


Taro estaba de la misma manera. -Bien, es hora de que entre-. Cuando Mei dio media vuelta para entrar a su casa, Taro de repente la abraz贸 por detr谩s. Fue un abrazo d茅bil pero c谩lido. Mei se qued贸 inm贸vil, su respiraci贸n parec铆a que se hab铆a detenido, su coraz贸n lat铆a con fuerza. 

-Mei- susurro Taro -Sabes que te quiero, ¿cierto?- pregunt贸 Taro cerca del o铆do de Mei.

-S铆- respondi贸 casi inaudible Mei. 

-Bien, descansa -Taro bes贸 la cabeza de Mei. -Ahora entra o no podr茅 irme. -

Mei se apresur贸 a entrenar sin siquiera mirar a Taro; no pod铆a, su rostro estaba muy rojo y ten铆a l谩grimas que se derramar铆an en cualquier momento. Mei entr贸 a casa sinti茅ndose contenta y agradecida por la relaci贸n que estaba creciendo entre ellos. 


Mei cerr贸 la puerta detr谩s de ella y se apoy贸 en la pared, tratando de calmar su respiraci贸n agitada. Se sinti贸 confundida y un poco herida por la respuesta evasiva de Taro, pero al mismo tiempo, se sinti贸 agradecida por el beso en la cabeza y las palabras de cari帽o.


Se dio cuenta de que su relaci贸n con Taro era compleja y llena de matices. A veces, Taro era distante y reservado, pero otras veces, mostraba un lado m谩s tierno y cari帽oso. Mei no sab铆a qu茅 hacer con esos sentimientos encontrados, pero sab铆a que no quer铆a dejar de explorar la relaci贸n que estaba creciendo entre ellos.


Sec贸 las l谩grimas que hab铆an comenzado a brotar y se dirigi贸 a su habitaci贸n, sinti茅ndose un poco m谩s tranquila. Se dijo a s铆 misma que todo saldr铆a bien, que Taro la amaba de alguna manera, aunque no fuera de la manera que ella esperaba. Y con ese pensamiento, se acost贸 en la c谩mara.

a, sinti茅ndose un poco m谩s segura y contenta.


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