2- La vida de Taro antes del incidente
Esos tipos fueron tan molestos:
Mei se sobo el hombro, que, aunque no ten铆a nada, lo hizo por reflejo debido al incidente. -¿Est谩s bien? - Taro preocupado le pregunt贸 a Mei, sob谩ndole un poco el hombro. -Estoy bien, t煤 est谩s conmigo de todas las formas. - Mei entrelaz贸 ambos brazos en el brazo de Taro. -Ese tipo s铆 que era raro, nunca hab铆a visto un omega con ese aspecto -Mei puso una cara rara al recordar a Yuto.
-Los omegas son molestos -respondi贸 Taro autom谩ticamente. -¡Eso es muy cierto! - dijo Mei asintiendo con la cabeza.
-Adem谩s, siempre est谩n causando problemas-
-S铆, y encima ese tipo era muy extra帽o. No entiendo por qu茅 tiene ese aspecto -respondio Taro, sacudiendo la cabeza.
-Bueno, al menos ya no tienes que preocuparte por 茅l -dijo Mei, intentando consolar a su novio.
Mei detestaba a los omegas; Pensaba al igual que Taro que eran molestos y d茅biles, siempre necesitando la protecci贸n de los alfas. Eso era algo que ten铆an en com煤n Mei y Taro, a煤n que por un minuto Mei se qued贸 pensando en el omega que acababan de ver, ya que este no era tan "com煤n" como los dem谩s omegas que conoc铆a. El chico pelirrojo Mei se qued贸 pensando en el chico pelirrojo, el omega que hab铆a visto con Taro. Algo en 茅l no encajaba con la imagen que Mei ten铆a de los omegas. No parec铆a d茅bil ni necesitado de protecci贸n, sino m谩s bien todo lo contrario. Su actitud confiada y desafiante, su forma de llevar el uniforme desali帽ado y con piercings, todo eso hac铆a que Mei se cuestionara sus propias creencias sobre los omegas por un momento.
Mei siempre hab铆a pensado que los omegas eran inferiores a los alfas, que necesitaban ser protegidos y cuidados. Pero el chico pelirrojo no parec铆a necesitar nada de eso. Parec铆a ser capaz de cuidarse a s铆 mismo, de defenderse en un mundo que parec铆a estar en su contra.
Mei se sinti贸 confundida, no sab铆a qu茅 pensar. Parte de ella segu铆a detestando a los omegas, pero otra parte de ella no pod铆a dejar de pensar en el chico pelirrojo, en su sonrisa desafiante y su mirada rebelde. Era como si hubiera visto algo en 茅l que la har铆a cuestionar todo lo que cre铆a saber sobre el mundo.
Ambos llegaron al final de la calle, donde ten铆an que tomar caminos diferentes para llegar a sus institutos correspondientes.
Taro esboza una sonrisa. -Bien, es momento de que nos separemos, se帽orita- Taro tom贸 la mano de Mei y le dio un beso en el dorso de la mano. -A veces odio ir en escuelas diferentes. -Mei hizo un puchero. Taro sujet贸 con sus dedos alargados ambas mejillas de Mei. -As铆 son las cosas - dijo Taro burl谩ndose de ella. - No puedo esperar a que sea la pr贸xima semana para que por fin podamos estar oficialmente juntos - dijo Mei con ojos brillantes. -Pero si ya estamos juntos o ¿acaso para ti esto no es oficial? - pregunt贸 Taro con un rostro serio solo para molestar a Mei.
-¡No! No me refer铆a a eso, ya sabes de qu茅 habl贸 - Mei respondi贸 r谩pidamente nerviosa ; -la pr贸xima semana es cuando por fin la aplicaci贸n nos dir谩 nuestra pareja seleccionada. Y s茅 que, aunque t煤 y yo estemos juntos, es cuando la aplicaci贸n nos ponga como pareja oficial. Por fin podemos empezar a organizar nuestras vidas como pareja-. Mei respondi贸 con gran alegr铆a.
-¡Ah! Ya entend铆. Entonces, ¿est谩s emocionada de que la aplicaci贸n finalmente te revele qui茅n es tu pareja seleccionada?-pregunt贸 Taro con tono de burla nuevamente. -¡Si! Estoy muy emocionada, es como un sue帽o hecho realidad. Imagina poder vivir el resto de nuestras vidas con nuestra pareja perfecta, es que es como si tuvi茅ramos el destino en nuestras manos, y poder vivir la vida al m谩ximo con la persona adecuada -dijo Mei entusiasmada. Cada vez que hablaba de su destino formado por la aplicaci贸n MatchSense, lo hac铆a con mucha ilusi贸n, como si fuera un cuento de hadas.
-Espero que todo salga bien -respondi贸 Taro un poco indiferente.
-Claro que lo estar谩, t煤 mejor que nadie debes de conocer la aplicaci贸n, ¿cierto? As铆 que ambos estamos seguros de que estaremos juntos. Mei se acerc贸 un poco m谩s a Taro, buscando un poco de calor.
-S铆... as铆 es-. Taro sob贸 la cabeza de Mei, mientras que con el otro brazo libre le rodeaba los hombros. -Bien, es momento de que me vaya o llegar茅 tarde. No te olvides, el fin de semana estudiaremos juntos -Mei termin贸 de decir, para despu茅s iniciar el camino hacia su escuela. Mei se separ贸 de Taro, le di贸 unas palmaditas en el pecho, le hizo un gesto con la mano de despedida y emprendi贸 su camino.
-Nos vemos el s谩bado -dijo Taro en voz alta. Mei solo levant贸 la mano, pero ya no volte贸 para mirar atr谩s d贸nde estaba Taro.
Taro se qued贸 inm贸vil un momento en el mismo sitio mientras Mei se alejaba. Las palabras de Mei resuenan en la cabeza de Taro. "Claro que lo estar谩, t煤 mejor que nadie debes de conocer la aplicaci贸n, ¿cierto?".
Taro se qued贸 un momento analizando la situaci贸n y las palabras de Mei. Taro quer铆a a Mei, pero hab铆a algo que hasta el momento no hab铆a tenido la confianza de contarle y eso era que en su familia no le permit铆an si quisiera revisar papeles sobre el negocio familiar.
Si bien Taro proven铆a de la familia Katsuragi, 茅l no sab铆a muy bien c贸mo funcionaba la industria ni si quer铆a conocer su propia futura empresa. Su padre nunca fue muy allegado a 茅l. Y si bien nunca lo ha tratado mal, Taro desde peque帽o se dio cuenta de que sus padres ten铆an otras prioridades y 茅l no era una de ellas.
"Y s铆... ¿la aplicaci贸n falla?". Taro se fue a su instituto con esas palabras haciendo ruido en su cabeza.
Taro, por hundirse en sus pensamientos, lleg贸 tarde a sus clases.
El profesor de la primera clase le dio un serm贸n por qu茅 no se pod铆a permitir manchar su futuro con retardos y dando otro serm贸n del porque el tiempo es muy importante.
En el almuerzo alguien choc贸 con 茅l derramando su comida sobre 茅l y en clase de matem谩ticas la punta de su l谩piz se rompi贸, complicandole terminar su examen ya que no ten铆a sacapuntas y al parecer m谩gicamente nadie llevaba.
-¡Arg, maldici贸n! -grit贸 Taro al aire pateando una botella vac铆a.
Desde que su ma帽ana se hab铆a vuelto complicado, algo dentro de 茅l sab铆a que su d铆a ser铆a terrible. -Oye amigo, ¿qu茅 pasa? -Haruki lleg贸 con una sonrisa dibujada en su rostro.
-Mi d铆a ha ido p茅simo-. Taro llev贸 ambas manos a su rostro con frustraci贸n. -Vaya, nunca te hab铆a visto as铆-Haruki se asombro por unos segundos al ver a su amigo tan enfadado.
La culpa y la ira se hab铆an convertido en una carga pesada que Taro llevaba consigo durante el d铆a, y no sab铆a c贸mo dejarla atr谩s. Sent铆a que estaba atrapado en un ciclo de negatividad, y no sab铆a c贸mo romperlo.
Mientras caminaba, Taro no pod铆a dejar de pensar en Mei y en lo que hab铆a pasado. Se sinti贸 como si hubiera fallado de alguna manera, como si hubiera decepcionado a alguien o algo. La culpa lo corro铆a por dentro, haciendo sentir que no era digno de ser perdonado. Taro no le hab铆a contado a Mei
Taro se detuvo un momento y se apoy贸 en una pared, intentando calmar su respiraci贸n agitada. Sab铆a que deb铆a encontrar una manera de dejar atr谩s la culpa y la ira, pero no sab铆a c贸mo. Se sinti贸 como si estuviera solo en su lucha, como si nadie pudiera entender lo que estaba pasando por su mente.
En ese momento, Taro se sinti贸 como si estuviera en un abismo sin fondo, sin saber c贸mo salir de 茅l. La culpa y la ira lo hab铆an consumido, y no sab铆a c贸mo recuperar el control de sus emociones.
Haruki era el mejor amigo de Taro desde que hab铆a entrado a esa escuela.
Haruki era un joven alto y delgado, con un rostro amable y una sonrisa c谩lida. Ten铆a el cabello platinado y liso, que siempre llevaba peinado hacia atr谩s, revelando sus ojos casta帽os claros y expresivos. Sus ojos eran su caracter铆stica m谩s distintiva, ya que parec铆an que brillaban como el sol, sus ojos parec铆an que pod铆an ver directamente al alma de las personas.
Haruki ten铆a una personalidad calmada y serena, y siempre parec铆a saber c贸mo calmar a Taro cuando este se enfadaba o se sent铆a abrumado.
Haruki dio un sorbo a su botella de agua cuando se percato que en ese momento unas chicas alfas de su mismo colegio iban pasando justo por donde ellos estaban conversando.
-Bye, bye, Taro- Una de ellas trato de despedirse de Taro; la chica le hizo un gesto de despedida con la mano.
Taro apart贸 sus manos del rostro para mirarla de reojo, pero Taro no pudo evitar disimular su cara de desagrado y enfado a la chica.
Ella se puso nerviosa al ver que Taro se hab铆a molestado por su saludo.
La chica se sonroj贸 y baj贸 la vista, nerviosa por la reacci贸n de Taro. -Lo siento, Taro-, dijo, su voz apenas audible. -No quise molestarte-.
Taro no respondi贸, solo la sigui贸 mir谩ndola con una expresi贸n de desagrado. La chica se sinti贸 inc贸moda y dio un paso atr谩s, como si esperara que Taro la rega帽ara o algo peor.
Haruki se percat贸 de esto y r谩pidamente intervino. -Rel谩jate, Taro, parece que golpearas a alguien- Haruki le susurr贸 y se posicion贸 r谩pidamente delante de Taro. -Lo siento chicas, nuestro representante est谩 teniendo un mal d铆a - Haruki les respondi贸 amablemente. Las chicas pidieron perd贸n pero estaban m谩s tranquilas despu茅s de hablar con Haruki.
-Adi贸s, chicas -Haruki les regal贸 una sonrisa a sus compa帽eras antes de que ellas se marchar谩n.
Estos se rieron entre s铆, olvidando r谩pidamente el mal trato de Taro.
-Oye, ¿acaso viste a un demonio o algo as铆? ¿Por qu茅 est谩s a punto de ser uno? Taro entrecerr贸 los ojos al escuchar las estupideces de su amigo, pero al volver a poner atenci贸n a lo que este dijo, un rostro que reci茅n hab铆a conocido lleg贸 a su mente.
-Demonio. ¡S铆, eso es! Haruki se atragant贸 con su agua al ver que Taro grit贸 de la nada. -¿Taro, de qu茅 est谩s demonio hablando?
-Haruki limpi贸 con su antebrazo el agua que hab铆a derrabado de su boca, sorprendido del acto tan arrepentido de Taro.
Taro no respondi贸; es m谩s, su semblante se hizo m谩s tosco debido a la frustraci贸n que estaba presentando. Aparentando los pu帽os, Taro record贸 cuando en la ma帽ana ese chico Omega pelirrojo choc贸 contra 茅l.
Taro no quiso pensar mucho en eso debido a la conversaci贸n que hab铆a tenido con Mei, que si de por s铆 ya lo ten铆a algo preocupado y pensativo, el haber encontrado con un Omega, que si de por s铆 los detestaba, el tipo de la ma帽ana. Era a煤n m谩s detestable.
-Debi imaginarme que por ese tipo mi d铆a ser铆a espantoso -Taro dijo lament谩ndose.
Haruki no sab铆a qu茅 decir o qu茅 hacer. "Ya se volvi贸 loco", pens贸. -Oye... tal vez deber铆as irte a descansar, ¿no crees?- pregunt贸 Haruki, ya asustado de ver de una forma inusual a Taro. Taro era un chico tranquilo que se centraba en ser el mejor de la clase. Normalmente, si no es que en casi todo lo que hac铆a, el ver que hoy estaba perdiendo los estribos se descubri贸 a Haruki.
Nunca lo hab铆a visto tan molesto como esta vez. Ten铆a curiosidad, pero sab铆a que no era un buen momento para preguntar, as铆 que mejor guard贸 silencio. Taro no respondi贸; su respiraci贸n se hizo m谩s pesada mientras tomaba su mochila y se dirig铆a a su casa. -Tienes raz贸n, es momento de que me vaya -Taro no terminaba ni de decir bien su oraci贸n cuando ya hab铆a emprendido su camino. Haruki solo se qued贸 inm贸vil viendo c贸mo se alejaba. -En serio, ¿qu茅 le pas贸?-. Pens贸 Haruki preocupado.
Haruki se qued贸 mirando c贸mo Taro se alejaba, sintiendo una mezcla de preocupaci贸n y curiosidad. No hab铆a visto a Taro tan molesto en mucho tiempo, y no sab铆a qu茅 hab铆a provocado esa reacci贸n.
Mientras lo ve铆a alejarse, Haruki se preguntaba qu茅 podr铆a haber pasado. ¿Habr铆a algo rel?
¿Acionado con la chica que intent贸 despedirse de Taro? ¿O ser铆a algo m谩s profundo?



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