1- Introducci贸n: el comienzo
En el mundo actual donde la tecnolog铆a lo gobierna todo, la vida amorosa no es una excepci贸n. En este mundo hiperconectado, exist铆a una plataforma revolucionaria llamada "MatchSense", que utilizaba algoritmos avanzados de inteligencia artificial para encontrar parejas ideales basadas en datos precisos y comportamientos analizados. En un mundo donde las jerarqu铆as sociales se determinaban por el tipo de sangre y las caracter铆sticas biol贸gicas, exist铆a el Omegaverse, una sociedad estructurada en torno a alfas, betas y omegas.
En esta sociedad, los alfas eran considerados l铆deres naturales y pose铆an una fuerza f铆sica y una presencia dominante.
Los betas, por otro lado, constitu铆an la mayor铆a de la poblaci贸n y ten铆an habilidades y caracter铆sticas m谩s equilibradas. Finalmente, estaban los omegas, individuos con una biolog铆a 煤nica que les otorgaba una gran capacidad de empat铆a y, en muchos casos, la capacidad de llevar a cabo la reproducci贸n.
A煤n a pesar de eso, los mundos entre "especies", aparentemente distintos, reflejanban las estructuras y tecnolog铆as sobre la vida amorosa y social de sus habitantes. Generalmente las personas eran emparejadas a la edad de 18 a帽os, para que as铆 en su vida joven tuvieran la oportunidad de conocerse y convivir para un futuro gastado.
-Estudiaste para los ex谩menes debidamente, ¿verdad? La madre de Taro pregunt贸 con tono fr铆o y sin apartar la mirada de su peri贸dico donde le铆a la secci贸n de noticias.
Ella dio un sorbo a su caf茅 sin mirar a Taro en alg煤n momento.
-Si, madre, prometo sacar el mejor promedio -respondi贸 Taro con un tono neutro. -Espero que as铆 sea, recuerda que no debes manchar el apellido de la familia -dijo el padre de Taro. -No lo har茅, padre, prometo ser el mejor de la clase este a帽o tambi茅n -respondi贸 Taro mientras tomaba una rebanada de pan y la serv铆a en su plato. En el a帽o 2xxx, la empresa tecnol贸gica Katsuragi Innovations era l铆der en el mercado de inteligencia artificial y rob贸tica.
El fundador, Kenji Katsuragi, era un genio en programaci贸n y visi贸n computacional que hab铆a revolucionado la industria con sus creaciones.
La empresa estaba trabajando en un proyecto secreto, un sistema llamado operativo "Kai" que podr铆a aprender y adaptarse a cualquier entorno, creando inteligencia artificial a tal punto de que el sistema pod铆a llevar una conversaci贸n como un humano.
El equipo de Katsuragi Innovations estaba emocionado de presentar el proyecto Kai en la feria anual de tecnolog铆a en Tokio. Sin embargo, un d铆a antes de la presentaci贸n, un hacker llamado "Zero Cool" atac贸 los servidores de Katsuragi Innovations y rob贸 los planos de Kai.
El equipo estaba desesperado, pero Kenji Katsuragi no se rindi贸. Reuni贸 a su equipo y trabajaron juntos durante toda la noche para crear una nueva versi贸n de Kai, a煤n m谩s avanzada que la original. Finalmente, lleg贸 el d铆a de la presentaci贸n y Kai fue un 茅xito rotundo. La audiencia se qued贸 asombrada con las habilidades del robot y Katsuragi Innovations recibi贸 ofertas de todo el mundo para implementar a Kai en diferentes industrias.
Kenji Katsuragi mir贸 a su equipo con orgullo y dijo: "Hoy hemos demostrado que el apellido Katsuragi no solo representa honor y coraje, sino tambi茅n innovaci贸n y tecnolog铆a de vanguardia". Y con eso, Katsuragi Innovations se convirti贸 en sin贸nimo de tecnolog铆a avanzada y Kai se convirti贸 en un s铆mbolo de la capacidad humana para superar los desaf铆os.
El apellido Katsuragi hab铆a evolucionado con el tiempo, pero su significado segu铆a siendo el mismo: fuerza, poder y ahora tambi茅n innovaci贸n tecnol贸gica. Es as铆 como el antepasado de Taro cre贸 la empresa "Matchify Solutions", creadora tambi茅n de la aplicaci贸n "MatchSense".
Taro proviene de la familia Katsuragui. Su padre Hiroto Katsuragui es el actual CEO de la empresa Matchify Solutions, que alg煤n d铆a Taro heredar谩. La madre de Taro, Yumi Nakamura, proviene de una familia de inversionistas.
El linaje de Yumi se compone por apasionados de los negocios. El antepasado de Yumi, Kenji Nakamura, hab铆a estudiado econom铆a en la universidad. Despu茅s de graduarse, Kenji comenz贸 a trabajar en una empresa de inversiones en Tokio, donde r谩pidamente ascendi贸. Un d铆a, Kenji decidi贸 tomar el riesgo y fund贸 Nakamura Inversiones. Comenz贸 con un peque帽o equipo de analistas y una oficina en el centro de Tokio. Al principio, fue dif铆cil, pero Kenji no se rindi贸. Trabaj贸 arduamente para atraer a clientes y construir una reputaci贸n en el mercado. Sin embargo, Kenji nunca se olvid贸 de sus ra铆ces y siempre se asegur贸 de mantener una pol铆tica de inversi贸n 茅tica y sostenible. Cre铆a que la inversi贸n no solo deb铆a ser rentable, sino tambi茅n socialmente responsable. A帽os despu茅s, Nakamura Inversiones se hab铆a convertido en una de las principales empresas de inversi贸n en Jap贸n. Kenji hab铆a logrado crear un negocio pr贸spero y sostenible que hab铆a ayudado a millas de personas a alcanzar sus objetivos financieros. Con el tiempo, Nakamura Inversiones comenz贸 a crecer. Kenji hizo algunas inversiones inteligentes y logr贸 obtener altos rendimientos para sus clientes. La empresa se expandi贸 y Kenji pudo contratar a m谩s empleados y abrir oficinas en otras ciudades de Jap贸n. Y es que, como dice el dicho japon茅s, "el 茅xito es el resultado de la planificaci贸n y la ejecuci贸n".
Es as铆 como la familia de Yumi es exitosa, aunque no tanto como la familia Katsuragui. A煤n as铆, la familia Kenji tiene un fuerte puesto entre las empresas m谩s exitosas del pa铆s.
Taro era un joven excepcional; era inteligente, guapo y popular. 脡l era alto, de cabello negro como la noche y portaba unos ojos azules que helaban y hechizaban al que los viera. Taro siempre era el mejor en casi todo, era el representante de la clase y siempre ten铆a las mejores notas. Y aunque 茅l ten铆a pretendientes alfas, betas y omegas, el coraz贸n de Taro le pertenec铆a a una beta, Mei.
Mei era una chica Beta, con ojos grandes y grises; su cabello era largo y aunque no era muy alta, su belleza resaltaba por todos lados. -!TARO!- Grito Mei a lo lejos mientras le regalaba una sonrisa a Taro.
Taro y Mei no iban a la misma escuela; las escuelas de la ciudad se clasificaban para Alfas, Betas y Omegas. Era mejor tener a los alumnos por separado, ya que el ciclo de los Omegas causar铆a estragos entre los alfas. Y aunque los Betas no reaccionan antes a las feromonas, se eligi贸 que es mejor tener a todos por separado para evitar desgracias entre la poblaci贸n. Taro y Mei sal铆an desde los 14 a帽os. Se conocieron en un debate estudiantil organizado para competir entre escuelas y, a pesar de que ambos eran rivales, no pudieron evitar la chispa que hubo entre ellos. Taro estaba convencido de que la aplicaci贸n MatchSense se encargar铆a de poner como pareja de vida a Mei. Mei era su tipo ideal. Era inteligente, bonita, no discut铆a, ten铆a buenas notas y proven铆a de una buena familia. Parec铆a tener un futuro brillante, pero lo m谩s importante, Mei era beta. Taro odiaba a los Omegas. Para 茅l, representaban una debilidad y dependencia que no pod铆a tolerar. Los ve铆a como seres fr谩giles y sumisos, incapaces de valerse por s铆 mismos en un mundo competitivo y exigente. Esta aversi贸n se hab铆a arraigado profundamente en su mente, influenciada por su crianza y las expectativas de su entorno. Por eso, valoraba la independencia y la fortaleza que asociaba con los betas, y Mei encajaba perfectamente en esa visi贸n.
-¿Qu茅 har谩s este fin de semana? -pregunt贸 Mei mientras tomaba del brazo a Taro. -Debo estudiar para los ex谩menes -respondi贸 Taro demostrando un poco de frustraci贸n. ¿No me digas que otra vez tienes problemas con 谩lgebra? -pregunt贸 Mei en tono de burla. -Si quieres, yo puedo ayudarte a estudiar; sabes que soy mejor que t煤 en 谩lgebra -respondi贸 Mei con un poco m谩s de burla. Eso era algo que hac铆a enojar a Taro; a 茅l no le gustaban las personas que lo subestimaban o que se cre铆an superiores. Sent铆a que su orgullo estaba siendo herido, y aunque apreciaba la ayuda de Mei, su tono condescendiente lo irritaba. -No necesito tu ayuda -respondi贸 Taro con un tono m谩s serio de lo habitual-. Puedo manejarlo yo solo.
Mei, notando el cambio en su actitud, suaviz贸 su expresi贸n y le dijo con sinceridad: -Lo siento, no quise molestarte. Solo quer铆a ayudarte. Sabe que siempre estar谩 aqu铆 para ti. Taro se di贸 cuenta de que hab铆a respondido en forma m谩s cortante y se arrepinti贸 al instante. -Lo siento, Mei, no era mi intenci贸n lastimarte, yo-. Taro no pudo terminar su frase, ya que algo hab铆a chocado con 茅l. -!HEY!- Grito Mei al chocar levemente contra la pared debido a que Taro la hab铆a empujado un poco.
Taro levant贸 la vista hacia el lado contrario para buscar al culpable de aquel empuj贸n, al voltear los ojos de Taro se toparon con otros ojos. -Hey, lo siento -respondi贸 un tipo con semblante despreocupado. Las palabras del sujeto no sonaban sinceras, Taro no pudo evitar fruncir el ce帽o al darse cuenta de que, frente a 茅l, estaba un tipo que, si bien no conoc铆a, sab铆a que era una persona que inmediatamente odiar铆a.
El joven ten铆a una actitud confiada y una sonrisa que, aunque despreocupada, parec铆a desafiante. Pero eso no era lo peor de todo. Taro vio bien el semblante del sujeto; este portaba un uniforme escolar caracter铆stico: era un uniforme del instituto Omega. Aunque a pesar de ser un Omega, el tipo no se comportaba como uno. Ten铆a el cabello rojo, llevaba piercings en las orejas y el uniforme desalinizado, como un delincuente. Hab铆a algo en su postura y en su mirada que exudaba rebeld铆a y desprecio por las normas establecidas.
-¡Oye! Yuto, apuremonos o llegaremos tarde -llam贸 otro tipo al individuo de cabello rojo, al parecer tambi茅n Omega, e iba igual de desalineado que est茅. -Ya voy, ya voy – dijo Yuto. -Perd贸n nuevamente... no te vi - respondi贸 Yuto mirando directamente los ojos de Taro. Taro, aunque se dio cuenta de que aquel sujeto habl贸 m谩s forzosamente que realmente sentirlo, solo ascendi贸.
No ten铆a ganas de perder el tiempo con un tipo como ese y mucho menos con un Omega; Quer铆a terminar el incidente lo m谩s r谩pido posible y no volver a ver a aquel individuo en su vida. El chico del cabello rojo retom贸 su camino y Taro exhal贸 aliviado. -Vamos, Mei -Taro le extendi贸 la mano a Mei y sigui贸 su camino tambi茅n sin prestarle atenci贸n al chico de cabello rojo.



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